Los pasados 3, 4 y 5 de agosto, el SonRías Baixas convirtió Bueu en el epicentro del rock y de las músicas del mundo, al llenar la villa de festivaleros y festivaleras procedentes de diversos puntos del mapa. En esta edición, quedó patente que el evento es mucho más que un festival, es toda una experiencia que unifica una localización urbana y natural única con una completa programación musical y cultural que combina la música con disciplinas como la gastronomía o el audiovisual. Desde la zona de acampada al lado de la playa hasta las propuestas musicales y gastronómicas, todo fue articulado de tal manera que se creó una experiencia irrepetible para todos los asistentes.

 

La edición más madura de la historia del festival

La organización quiso anticiparse a las nuevas tendencias, mostrando su carácter pionero al utilizar por primera vez en Galicia las pulseras cashless para permitir el acceso al recinto y para pagar en todos los puntos de comida, bebida y merchandising, ofreciendo al público asistente la posibilidad de dejar el dinero en efectivo y las tarjetas bancarias en la casa. Para poder implantar en el evento esta tecnología, basada en chips RFID, la organización contó con 85 dispositivos de punto de venta, canjeo de entradas, recarga TOP-UP y control de acceso, 3 líneas de fibra R y 6 líneas 4G sin límite de tráfico de datos de Vodafone. Un auténtico despliegue de medios y de personal humano para la edición más madura de la historia del festival, que también dio un gran salto adelante en otras áreas como producción, logística o comunicación, contando con casi 60 profesionales de diversos medios de comunicación acreditados y congregando a cinco equipos de grabación audiovisual trabajando simultáneamente durante el evento.

 

Los conciertos

La Fiesta de Bienvenida inició el jueves los tres días de intensa fiesta y actividad con 2.500 personas, que se acercaron hasta el Escenario Super Bock del Multiusos A Estacada de Bueu para disfrutar de la música de Pedrá, un grupo de tributo a Extremoduro que lleva desde 2009 cultivando éxitos y buenas críticas por toda la geografía española. En la noche del viernes, 3.500 asistentes se contagiaron con la alegría mestiza de Amparanoia -una de las artistas más aclamadas de esta edición-, la fuerza combativa de Sés, el punk-reggae de los argentinos Todos Tus Muertos, el rock combativo de los sevillanos Narco y el ska combativo de los Dakidarría.

El sábado 5, día grande del festival, las actividades comenzaron al mediodía en la Playa de la Banda do Río, con una nueva edición del Casa SonRías, un peculiar restaurante musical en el que los Poetarras prepararon rodaballo guisado y gulas al ajillo con gambas, mano a mano con los cocineros de El Rincón de Cela e Ipeansa catering. Alrededor de unas 2.000 personas disfrutaron de la ambientación musical en el Escenario Pescanova a cargo de Guerrera, Hexany, The Soul Breakers y Wöyza para poder asistir después a las proyecciones de cortometrajes musicales en el Centro Social do Mar de Bueu. Ya por la noche, y para despedir el SonRías Baixas, 5.000 personas vivieron una energética noche de conciertos, con la rumba festiva de los Estopa -protagonistas del concierto con mayor afluencia de público-, la delirante combinación de ska, punk, reggae, dub y folclore de los bosnios Dubioza Kolectiv -el gran descubrimiento para el público de esta edición-, la descarga de los valencianos Zoo, el rock con acento flamenco del proyecto personal del cantante de Él Puchero de él Hortelano, Arco, y el Dj SonRías.

 

Impacto económico en la zona

Desde la organización se afirma, asimismo, que el Festival SonRías Baixas 2017 supuso para Bueu una inyección económica de 1.500.000 euros, llegándose al pleno de ocupación hotelero en toda la comarca y a bares y restaurantes de la zona sin existencias en algunos casos. Con la finalidad de que la actividad del Festival repercutiera el máximo posible en la zona, desde la organización afirman que siempre intentaron priorizar en la búsqueda de profesionales y empresas proveedoras a nivel local. Así, en esta edición, se contrataron los servicios de 135 proveedores y más de 400 personas trabajaron durante la celebración del evento, la mayor parte, gente de la comarca.

La particular mezcla de música, playa y gastronomía en un entorno privilegiado es una de las principales marcas de identidad del SonRías Baixas, que ya es toda una referencia del verano en Galicia y en el resto del Estado. Con el eslogan “de Festivaleros para Festivaleros” por bandera, la organización articula cada año una completa programación musical que combina nombres consagrados con nuevas propuestas y se las ofrece a sus seguidores a unos precios muy asequibles. Una propuesta a la que este año se sumó el patrocinio de la principal marca de cerveza de Portugal, Super Bock, en una alianza natural entre uno de los festivales con más personalidad y proyección del Estado y la gran marca de la música y de los eventos culturales del país vecino. El Festival SonRías Baixas y Super Bock afrontaron esta colaboración con la voluntad de tender puentes entre España y Portugal y contribuir así al crecimiento de ambas marcas en los dos países. El evento también contó con el apoyo y colaboración del Ayuntamiento de Bueu, de la Diputación de Pontevedra y de la Xunta de Galicia, a través de Agadic. El Festival SonRías Baixas está producido por la empresa de producción y gestión cultural PlayPlan, en colaboración con la asociación cultural Troula na Banda, y cuenta con el apoyo de Rei Zentolo, Coca Cola, Johnnie Walker, Pescanova, Vermut Lodeiros, Gadis, FIC Bueu, El Rincón de Cela y Galicia Calidade.